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Noelia Castillo, la joven de 25 años que había solicitado la eutanasia, murió este jueves tras recibir la muerte asistida en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en España.

Su caso se había convertido en uno de los más resonantes del país: era la paciente más joven en acceder a este procedimiento y una de las pocas con antecedentes psiquiátricos en Cataluña en recibir la autorización.

El proceso había quedado paralizado en agosto de 2024 por una orden judicial impulsada por su padre, quien durante dos años intentó frenar la decisión con distintas presentaciones legales, incluso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sin éxito.

Finalmente, la eutanasia fue autorizada y programada para este 26 de marzo. La joven falleció en la residencia donde se encontraba internada, lugar que consideraba su espacio de contención, y luego de despedirse de su madre.

Castillo había manifestado en reiteradas oportunidades su deseo de poner fin al sufrimiento que padecía desde 2022, cuando tras un intento de suicidio quedó parapléjica. Previo a esto había sido víctima de una agresión sexual múltiple. Desde entonces, convivía con secuelas severas, entre ellas dolor crónico, pérdida de sensibilidad, incontinencia y una alta dependencia funcional.

La solicitud formal de eutanasia había sido presentada en abril de 2024 ante la comisión evaluadora correspondiente, que concluyó que cumplía con los requisitos legales al considerar que atravesaba un cuadro de “sufrimiento constante” con consecuencias “permanentes e irreversibles”.

El caso también expuso un fuerte conflicto familiar. Su padre se opuso al procedimiento y llevó la disputa a la Justicia, mientras que la joven sostuvo públicamente su decisión de acceder a la muerte asistida.

La legislación española permite la eutanasia bajo condiciones estrictas desde 2021, en casos de enfermedades graves e incurables o padecimientos crónicos que generen sufrimiento intolerable.

Autor: admin

Fuente: El Sol