Qué hay detrás del paro médico en el PAMI que afecta a casi 250 mil afiliados en Mendoza
La medida de fuerza se enmarca en un paro nacional de 72 horas, mientras el organismo defiende un aumento del valor cápita, los profesionales denuncian un recorte encubierto.
El conflicto entre el PAMI y sus médicos prestadores sumó un nuevo capítulo en Mendoza, donde la medida de fuerza impacta en la atención a los 248 mil afiliados. En algunas dependencias reprogramaron las consultas con médicos de cabecera y especialistas, que reclaman por los cambios en el sistema de remuneración.
La protesta forma parte de un paro nacional de 72 horas, impulsado por médicos de cabecera, odontólogos y especialistas en otras áreas, en rechazo a una resolución que modificó el esquema de ingresos.
En Mendoza, hay 1.800 médicos de cabecera de PAMI repartidos en distintas dependencias y departamentos. La medida de fuerza se siente de forma dispar, en algunos centros hay atención mínima y solo se garantizan urgencias, lo que afecta turnos programados y el seguimiento de pacientes crónicos; mientras que, en la Ciudad la atención es prácticamente normal.
Versiones cruzadas
Según la obra social de los jubilados y pensionados, el nuevo modelo de pago es una de las causas del reclamo que llevan adelante los médicos prestadores. Desde el organismo nacional aseguraron que hubo una mejora significativa: el valor cápita —lo que cobra cada médico por afiliado— pasó de $946 a $2.100, lo que implica un incremento superior al 120% en el ingreso fijo.
“Un médico que tiene 800 cápitas pasó de tener un ingreso fijo de $756.800 a $1.680.000. Es un aumento de ingreso fijo del 121%. No se le está achicando el ingreso sino unificando el nomenclador”, explicaron fuentes vinculadas a PAMI.
En la misma línea, sostienen que la nueva medida busca ordenar el sistema, unificar el nomenclador y mejorar los controles, evitando irregularidades en la facturación de prestaciones.
“Estamos endureciendo los controles en las transmisiones de las órdenes. No es posible que un médico que declara horas de atención en una localidad por la mañana y horario de atención por la tarde en otra que está a 240 km, llegue a tiempo y pueda cumplir con ambas. Unificar el nomenclador nos va a permitir también controlar mejor el accionar del médico y la prestación efectivamente realizada”, agregaron.
Sin embargo, del lado de los profesionales la lectura es opuesta. Denuncian que el cambio implica un “recorte encubierto”, ya que junto al aumento del valor cápita se eliminaron adicionales por consultas y prácticas que formaban parte clave de sus ingresos. Esto, advierten, se traduce en una caída de la remuneración que perciben por las atenciones y en dificultades para sostener consultorios.
“Nosotros teníamos una modalidad de pago mixto: una cápita de 946 pesos más adicionales por consultas. Eso incluía la primera consulta anual, la devolución y las consultas presenciales, que eran donde recibíamos el mayor ingreso. Ahora esas tres consultas están incluidas dentro de la cápita, que subió a 2.100 pesos. Es decir, nos aumentan la cápita, pero nos sacan lo que más cobramos”, dijo Gustavo Tanuz, representante de Appamia en Mendoza.
“Un médico con 700 afiliados pasaba de cobrar entre 2,8 y 3 millones de pesos mensuales a alrededor de 1,4 millones. Es una reducción cercana al 50%. A eso hay que restarle todos los gastos: alquiler, secretaria, monotributo, jubilación, seguro de mala praxis, insumos. El ingreso real termina siendo de 800 o 900 mil pesos, lo cual es inviable”, agregó.
“Es cierto que aumentaron la cápita un 120%, pero al mismo tiempo incorporaron dentro de ese monto las consultas más frecuentes. En la práctica, es un recorte del ingreso. Es un cambio de sistema que termina perjudicando al médico de cabecera”, finalizó.
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