Antes de León XIV: cómo fue la última visita de un Papa a la Argentina y su paso por Mendoza
Juan Pablo II recorrió diez ciudades en 1987 durante una gira pastoral que incluyó una escala en Mendoza, dos años después de la resolución del conflicto del Beagle.
La confirmación de la visita de León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, pondrá fin a una ausencia de 39 años sin un Pontífice en el país. La última vez que un Papa pisó suelo argentino fue entre el 6 y el 12 de abril de 1987, cuando Juan Pablo II realizó una extensa gira pastoral durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
Entre las diez ciudades que visitó, Mendoza ocupó un lugar destacado por el mensaje que llevó apenas dos años después de la mediación papal que evitó el conflicto bélico entre Argentina y Chile por el canal de Beagle.
La Santa Sede confirmó que León XIV llegará al país como parte de una gira por Uruguay, Argentina y Perú. Su agenda incluirá Buenos Aires, Luján y Córdoba, con celebraciones multitudinarias que todavía deben ser oficializadas. El viaje tendrá un fuerte valor simbólico, ya que será el primero de un Papa a la Argentina desde la histórica visita de Juan Pablo II.
A diferencia del breve paso que tuvo en junio de 1982, cuando llegó durante los últimos días de la guerra de Malvinas, la visita de 1987 fue una recorrida de siete días por diez ciudades argentinas. El Pontífice polaco arribó procedente de Chile, fue recibido por el presidente Raúl Alfonsín y desarrolló una intensa agenda pastoral que reunió a cerca de cuatro millones de personas en todo el país.
Uno de los momentos más recordados de aquella gira ocurrió en Mendoza. El 7 de abril de 1987, tras pasar por Bahía Blanca y Viedma, Juan Pablo II llegó a la provincia para encabezar una multitudinaria celebración dedicada a la paz.
El escenario no fue casual: apenas dos años y medio antes había culminado exitosamente la mediación del Vaticano que evitó una guerra entre Argentina y Chile por la disputa del canal de Beagle. En ese contexto, el Papa eligió Mendoza, una provincia fronteriza, para reforzar un mensaje de reconciliación entre ambos pueblos.
La escala mendocina formó parte de un itinerario frenético que también incluyó Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná, Rosario y Buenos Aires. En cada ciudad abordó distintas temáticas sociales y religiosas. En Córdoba habló sobre el matrimonio y la familia, en Bahía Blanca se refirió al mundo rural, en Paraná destacó la religiosidad popular y en Rosario reflexionó sobre el rol de los laicos dentro de la Iglesia.
La visita de 1987 también estuvo atravesada por un contexto político complejo. El país transitaba los primeros años de la democracia recuperada y, pocos días después de la partida del Pontífice, se produjo el levantamiento de los militares carapintadas que puso en crisis al gobierno de Alfonsín. Dos meses más tarde, el Congreso aprobó la ley de divorcio vincular, en medio de un fuerte debate con la Iglesia Católica.
Casi cuatro décadas después, León XIV volverá a pisar suelo argentino. Aunque Mendoza no figura entre las provincias incluidas en esta oportunidad, el recuerdo del paso de Juan Pablo II permanece como uno de los acontecimientos religiosos más trascendentes de la historia provincial, tanto por la multitud que congregó como por el mensaje de paz que dejó en una provincia que había sido testigo privilegiado de la reconciliación entre Argentina y Chile.
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