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El papa León XIV confirmó que visitará la Argentina del 8 al 11 de noviembre, en el marco de una histórica gira. La noticia fue anunciada por la Santa Sede, que la difundió luego de una fuerte expectativa tras el anuncio del viaje a Perú, del 11 al 17 de noviembre.

León XIV realizará un viaje Apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre. El jefe de la Iglesia Católica aceptó la invitación de los respectivos Jefes de Estado y de las autoridades eclesiásticas de esos países.

El Papa visitará Montevideo, Paysandú y Florida del 6 al 8 de noviembre; Buenos Aires, Córdoba y Luján del 8 al 11 de noviembre; y Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa del 11 al 17 de noviembre. Todavía se mantiene en reserva el programa del viaje, que desde la Iglesia aclararon que “se dará a conocer a su debido tiempo”.

El Gobierno celebró la confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina

El Gobierno celebró la confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina. La Oficina del Presidente destacó que “la visita del Santo Padre constituye un acontecimiento de enorme trascendencia espiritual e institucional” para la Argentina y para todos los argentinos.

Remarcaron que “la decisión de visitar a los argentinos de Su Santidad el Papa León XIV responde a la invitación oficial formulada por el Presidente de la Nación, Javier G. Milei, la cual fue entregada personalmente por el Canciller, Pablo Quirno, durante la misión oficial realizada al Vaticano en febrero del presente año”.

Destacaron que el Gobierno le garantizó a la Santa Sede “todas las condiciones necesarias de seguridad y logística que permitieran concretar esta visita apostólica” y que “el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto se encuentra trabajando de manera coordinada con la Nunciatura Apostólica y Conferencia Episcopal Argentina para la organización de la visita”.

Aseguraron que la Argentina “está lista para darle la más cordial bienvenida al Santo Padre y renueva su compromiso para que su visita constituya un momento de alegría y esperanza para todos los argentinos”.

El canciller Pablo Quirno celebró en su cuenta de X la confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina: “Hace algunos meses tuve el honor de entregar personalmente al Santo Padre la invitación del Presidente de la Nación para visitar la Argentina. Hoy recibimos con enorme alegría la confirmación de esa Visita Apostólica. El Papa León visitará Argentina del 8 al 11 de Noviembre. Continuaremos trabajando junto a la Santa Sede para que sea una visita histórica para todos los argentinos”.

El viaje del papa a Perú

Días atrás el presidente interino de Perú, José María Balcázar, había anunciado que León XIV, que tiene nacionalidad peruana, llegaría al país en la primera quincena de noviembre en una visita que duraría al menos ocho días.

“En la primera quincena de noviembre estará en Perú, llega a Lima” y luego irá a otras ciudades entre las que figura Chiclayo, donde el papa ejerció como obispo, declaró el presidente peruano a la radio RPP.

La visita del sumo pontífice está en preparación “y se está hablando de ocho a diez días de duración”, agregó el gobernante.

El papa León XIV nació en Chicago, Estados Unidos, pero se nacionalizó peruano en 2015. Robert Francis Prevost trabajó durante más de 20 años en ese país como misionero y obispo de Chiclayo.

Perú, con 34 millones de habitantes, es uno de los países más católicos de la región. Más del 80% de su población practica esa religión. Ha sido visitado por los papas Juan Pablo II (1985 y 1988) y Francisco (2018).

Entusiasmo de Javier Milei por el viaje del papa

Previo a la confirmación el presidente Javier Milei se venía mostrando muy entusiasmado con la posibilidad de que el papa León XIV visitara el país. Algo que no lograron ni Cristina Kirchner, ni Mauricio Macri, ni Alberto Fernández con el papa Francisco.

En perfecta sintonía con su jefe, el canciller le entregó en mano al pontífice hace un par de meses la carta de invitación de rigor, trámite que bien podría haber cumplido el embajador ante la Santa Sede. Hasta escribió días pasados un insólito tuit en el que “anticipa”, simpáticamente, la supuesta concreción de la visita antes de fin de año, causando perplejidad en la Secretaría de Estado del Vaticano, que es la que anuncia los viajes papales.

Tanto entusiasmo no se corresponde con la enorme brecha de muchas de las posturas que enarbola el presidente con las del catolicismo en general y de los últimos papas en particular. Con solo mencionar sus diferencias con la Doctrina Social de la Iglesia —como buen libertario— alcanza, comenzando por su rechazo al concepto de justicia social (aunque tiene una coincidencia no menor en la condena al aborto). Diferencias que fueron más manifiestas durante el papado de Francisco por el perfil del argentino, que lo llevaron a calificarlo de “comunista”.

En los últimos meses, Milei sumó otra diferencia no menor: su posición respecto de la utilización de la inteligencia artificial (IA). Sobre todo, su oposición a la regulación de la IA, como lo expuso en un reciente artículo en el diario británico Financial Times, al expresar su deseo de que el país se convierta en un polo de innovación tecnológica con mínima intervención estatal. Allí manifiesta su “compromiso” de no regularla “para que pueda desarrollarse libremente, sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”.

Su toma de posición —previsible— se produjo poco después de que el papa León XIV difundiera su primera encíclica, Magnifica Humanitas (Magnifica Humanidad), en la que ya en los primeros párrafos aboga por una regulación de la inteligencia artificial. “Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionados del poder tecnológico”, afirma. No obstante, aclara que “la cuestión no se limita a la regulación”, sino a otros aspectos como la educación.

León XIV es claro en cuanto a los beneficios y los riesgos tecnológicos. “La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa Común, pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias. En abstracto, en sí misma, no es una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es en sí misma un mal, pero no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza”. En definitiva, celebra los avances, pero alerta ante el peligro de la deshumanización.

Autor: admin