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El Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno nacional ante el Congreso modificó de manera significativa sus previsiones sobre la inflación y extendió el plazo estimado para alcanzar una tasa de un dígito. Según las nuevas proyecciones oficiales, el IPC cerraría 2027 en 18%, tres veces más que el 5,9% que la administración de Javier Milei había previsto para ese mismo año en el Presupuesto 2026.

El cambio también alcanza a los años siguientes. El nuevo escenario contempla una inflación del 29% para 2026, frente al 10,1% estimado un año atrás, mientras que para 2028 proyecta un 10%, cuando el Presupuesto anterior calculaba apenas 3,7%. Recién en 2029 el Gobierno prevé que la inflación interanual se ubique en torno al 6%, por debajo de los dos dígitos. De esta manera, la meta de una inflación de un solo dígito se posterga dos años respecto de lo que se había proyectado en 2025.

El Gobierno modificó su hoja de ruta

La inflación es uno de los pilares del programa económico junto con el equilibrio fiscal y el control monetario. El nuevo sendero oficial no modifica formalmente el objetivo de reducir de manera sostenida el ritmo de aumento de los precios, pero reconoce que el proceso será más prolongado de lo previsto inicialmente.

Hace un año, el Presupuesto 2026 había establecido una trayectoria que contemplaba una inflación de 24,5% en 2025, 10,1% en 2026, 5,9% en 2027 y 3,7% en 2028. El nuevo proyecto corrigió todas esas previsiones hacia arriba y extendió hasta 2029 el horizonte para alcanzar una tasa cercana al 6%.

El cambio también contrasta con las expectativas que había expresado Milei después de las elecciones legislativas de 2025. En aquel momento, el Presidente había estimado que el IPC comenzaría con cero hacia agosto de 2026. “Para la mitad del año que viene o agosto, la inflación seguro va a empezar con cero”, había afirmado al referirse a los efectos rezagados de la política monetaria.

Ese escenario no se concretó. En agosto, el IPC registró una variación mensual del 1,7%, mientras que la inflación mayorista fue del 2,1%. La inflación interanual, además, permaneció por encima del 30%, lo que llevó al Gobierno y a los analistas privados a revisar sus proyecciones para los próximos años.

El mercado también elevó sus previsiones

La corrección de las estimaciones oficiales se produjo en paralelo con un cambio en las expectativas del sector privado. Según un análisis de la consultora 1816 citado en el documento, en septiembre de 2025 el mercado esperaba una inflación de 10,7% para 2027, mientras que el Gobierno proyectaba 5,9%. Actualmente, las estimaciones privadas se ubican en torno al 20,5%, frente al 18% previsto por Economía.

La consultora señaló que, pese a la desaceleración registrada desde los niveles de inflación alcanzados en 2024, tanto el Gobierno como el mercado reconocen que el proceso de desinflación está demandando más tiempo del previsto. La expectativa es que 2027 tenga una inflación anual significativamente inferior a la de los años anteriores, aunque todavía lejos del objetivo de un dígito.

El economista Camilo Tiscornia, director de C&T, vinculó parte de las dificultades con factores externos y con la persistencia de mecanismos de actualización de precios dentro de la economía. “En muchos ítems de la canasta como educación y salud hay un proceso de indexación, hay una tendencia a indexar con la inflación pasada y complican la baja total”, explicó.

Tiscornia también sostuvo que la estrategia cambiaria elegida por el Gobierno implica un proceso de desinflación más gradual que el de un esquema de tipo de cambio fijo. “En esquemas como el que adoptó el Gobierno para tratar de estabilizar la economía, en donde no se fija el tipo de cambio, a diferencia de lo que fue la convertibilidad, obviamente la baja de la inflación es mucho más lenta, justamente porque requiere construir credibilidad”, afirmó.

Otro factor señalado por los especialistas es la evolución de las variables internacionales. Federico Machado, economista de LLZ, planteó que la política de acumulación de reservas puede tener efectos sobre el ritmo de desinflación y sostuvo que la emisión asociada a ese objetivo puede hacer que el proceso sea más lento. También mencionó el impacto potencial de los precios internacionales de las materias primas y de un eventual escenario de tasas de interés globales más elevadas.

La nueva proyección del Presupuesto 2027, en definitiva, muestra un cambio en los tiempos previstos por el Gobierno para la normalización de los precios. El objetivo de reducir la inflación se mantiene, pero el propio proyecto oficial reconoce que el camino hacia una tasa de un dígito será más extenso que el previsto hace un año.

Con información de Infobae.

Autor: admin